Carta mensual del provincial de los Jesuitas del Paraguay: “Abríle las puertas a tu hermano”

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El p. Alberto Luna, provincial de los Jesuitas del Paraguay, escribe en su carta mensual del boletín de la provincia hace una comparación de la realidad las familias afectadas por las inundaciones con la experiencia que les tocó vivir a la familia de Jesús en Belén. “Esta es la invitación de hoy para nosotros en el Paraguay, buscar a Dios presente entre nuestros hermanos que no son admitidos en la ciudad y que tienen que ‘rebuscarse’ literalmente en cualquier agujero, como lo hicieron José y María para defender su vida y seguir adelante. Estamos invitados a responder a esta situación injusta con la cercanía hacia aquellos a quienes se les niega espacio, con una solidaridad articulada entre instituciones, buscando incidir efectivamente para construir una sociedad más equitativa, menos desigual, donde todos sean reconocidos y tengan su lugar”.

A continuación, el texto completo:

“Queridos amigos y amigas:

En estas fiestas de Navidad a muchas familias de nuestro país, afectadas por la creciente de los ríos y las lluvias, les tocó vivir la misma experiencia de la familia de Jesús en Belén. Dice el evangelio de Lucas que no había lugar para ellos en la ciudad.  Y no es porque no hubiera más lugar en las casas, sino porque al ser una pareja pobre de la que no se podía sacar ningún provecho, con una mujer a punto de parir, era un problema para los que los recibían, así que la opción fue dejarles que ellos se arreglen con su problema. Y esta es la misma experiencia de muchas familias que salieron de sus casas por la creciente y no fueron recibidos  porque en el vecindario significan una incomodidad para los que les dejan construir sus casitas en la vereda, en las calles, o en la plaza cercana.

Pero aún en medio de la extrema precariedad y de la pobreza Dios se hace presente y Jesús nace como señal de esperanza y camino de gracia. Esta presencia viva de Dios entre los pobres es reconocida y  celebrada por otros pobres como ellos, los pastores, y es honrada por los sabios de oriente, estudiosos intelectuales que buscan y encuentran a Dios reconociendo la dignidad de los pobres. Esta es la invitación de hoy para nosotros en el Paraguay, buscar a Dios presente entre nuestros hermanos que no son admitidos en la ciudad y que tienen que “rebuscarse” literalmente en cualquier agujero, como lo hicieron José y María para defender su vida y seguir adelante. Estamos invitados a responder a esta situación injusta con la cercanía hacia aquellos a quienes se les niega espacio, con una solidaridad articulada entre instituciones, buscando incidir efectivamente para construir una sociedad más equitativa, menos desigual, donde todos sean reconocidos y tengan su lugar.

Este año que comienza tiene para los católicos el llamado a vivir la misericordia con el hermano. Este es el camino que propone el Papa Francisco a la Iglesia para renovar nuestra fe: “En este Año Santo, podremos realizar la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales… ¡Cuántas situaciones de precariedad y sufrimiento existen en el mundo hoy! Cuántas heridas sellan la carne de muchos que no tienen voz porque su grito se ha debilitado y silenciado a causa de la indiferencia de los pueblos ricos. En este Jubileo la Iglesia será llamada a curar aún más estas heridas, a aliviarlas con el óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad y la debida atención.”  Somos llamados a entrar por la puerta santa de la compasión, no solamente a atravesar las puertas de las catedrales y santuarios, sino a atravesar las puertas de las casitas de aquellos que no encuentran lugar en la ciudad, abriéndoles las puertas de nuestra amistad. Por eso nuestro lema este año será: ABRILE LAS PUERTAS A TU HERMANO”.

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