La directora de Música de la JMJ Río 2013 escribió un conmovedor relato sobre como vivió ese servicio encomendado por la Iglesia

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Martín Valverde, Matt Maher y Ziza Fernández.

Martín Valverde, Matt Maher y Ziza Fernández.

¡La JMJ estaba hecha de música! Antes, durante y después de cada acto central, impactó corazones, nos invitaba a compartir alegría con los demás jóvenes, a cantar en las celebraciones litúrgicas, y nos llevó a una profunda oración durante el Vía Crucis y la adoración al Santísimo, en la Vigilia. Y fue una mujer, una cantante católica brasilera muy querida la encargada de todo ese maravilloso despliegue: Ziza Fernandes, directora Musical de los Actos Centrales. Luego de la JMJ, ella compartió a través de las redes sociales un emocionante relato de cómo vivió todo ese servicio.

“Esta es la primera vez que consigo escribir un poco sobre la JMJ en mi vida, con la intención de dar gracias a Dios y también que ustedes puedan celebrar y comprender estas fotos de Carol Volpe y sean bendecidos conmigo a través de estas lágrimas que corrieron y esta vida que permanece cada vez más viva en mí… Dios sea alabado por todo!! Todo!!”

YA SE ACERCABA EL DÍA…

Los minutos parecían volar a una velocidad rara en el reloj. Eran muchos detalles que exigían mi atención, pero yo estaba concentrada en la Adoración del Sábado después del Via Crucis… Pensaba en ella día y noche, noche y día, pero aún no se podía poner en práctica nada pues éramos un cuerpo que necesitaba funcionar en armonía y esta armonía estaba garantizada por la obediencia y el cumplimiento de los plazos… Yo necesitaba esperar la orden de mi director. Y esperar en medio de tanta ansiedad no era nada fácil. Bien en lo profundo de mi, tenía la certeza de que todo en el Via Crucis sería impecable. Ulysses Cruz (Director artístico del Via Crucis) tenía el dedo delicado de Dios posado en su alma y su creatividad es espectacular, fuerte, única, llena de exigencias (…) era un proceso bien preparado por quien sabe lo que hace. Me vi obligada a crecer mucho para acompañarlo; una gracia divina que jamás voy a olvidar.

Entrevista Con Rede Globo.

Yo pensaba en cada uno de los que estaban trabajando ahí… había días en los que yo quería colocar a Jussara (nuestra productora ejecutiva) en el regazo de Dios y no quitarla jamás de allí, pues ella dio hasta lo que no tenía para realizar realmente su trabajo… Sus lágrimas, su mirar, su caminar, su tono de voz… Todo en ella será inolvidable para mí. Una mujer con quien yo aprendí sin medidas… En ese sudor de cada uno (y fuimos muchos!) yo pensaba allá adelante… Pensaba en el cultivo, en el día de la sonrisa aliviada, en el abrazo de “misión cumplida”, pero todavía faltaba mucho! Y parecía que la JMJ iba a terminar y no podríamos cumplir con todo lo que teníamos que hacer. El esfuerzo diario de tantas personas durante meses no podía ser en vano. Tenía que dar éxito… y yo luchaba con Dios! Aquella capilla del segundo piso de la Ruta Benjamin Constant n° 23 será inolvidable! Mi vida quedó en silencio ahí.

ESTÁBAMOS EN EL VÍA CRUCIS

La fuerza del evangelio vivo envolviendo con tanta precisión la realidad humana actual escrita por el Padre Joãozinho y por el Padre Zezinho,  expresada con una novedad artística tan poderosa, solo podría resultar en una experiencia impactante de fe de muchos, muchos… Pero yo no imaginaba que serían tantos! Cada vez que veo una foto de los tres millones y tantos en las arenas de Copacabana, recuerdo cada almuerzo con los voluntarios, cada Ángeluz al medio día, cada minuto de vida gastado por los pocos con quienes pude compartir y ver claramente la donación en sus miradas, recuerdo las noches que pasamos sin cenar porque no alcanzaba el tiempo para comer, noches llenas de risas y pizzas frías para soportar el cansancio de las tareas… Ahhhh fueron las mejores pizzas de mi vida!!!
Busqué una sala silenciosa en el COL, lo que era casi un milagro delante de tanta gente trabajando! Pero yo necesitaba terminar el repertorio musical de la adoración… El corazón de todo! La tensión aumentaba conforme los días iban pasando y cada vez que yo leía en algún lugar: “Faltan 22 días… faltan 21 días…”, sentía que me encogía por dentro en esa capilla que existe dentro de mí, ahí yo rezaba sin palabras, yo gritaba por el socorro de Dios y reconocía toda mi ignorancia que podía ver, pues me desesperaba saber que Dios contaba conmigo… yo literalmente disminuía de alguna manera (hasta perdí 5 kg!!) pues yo sabía que solo Él podría hacer todo aquello…

En la “Gloria”, misa de envío de los voluntarios (Fuente: Facebook)

Durante meses y meses trabajando en los bastidores de la JMJ, allí en la “Glória”, yo padecí muchas veces, sufrí y recé mucho, reí mucho, amé mucho, pero sinceramente nunca sentí miedo. Este sentimiento no pasó por mí en ningún momento. Había un lindo equipo trabajando conmigo y era mi misión y papel calmar a todos, “responder preguntas” y llevar nuestro trabajo hacia adelante y seguir… pero no olvido que en este día yo sentí miedo! Lloré de miedo! Grité pidiendo socorro! Era mucha responsabilidad y yo tenía mucho miedo de errar… Allí vi los ojos lindos de Ana diciéndome: “el vaso de barro que Dios escogió para servir agua al pueblo fue el tuyo… no te podemos ayudar en eso, pero vamos a quedarnos aquí a tu lado rezando por vos sin parar hasta que consigas hacer lo que tenés que hacer”. Ellas estaban allí sosteniendo mis brazos y yo me atreví, en un llanto mezclado de niña y mujer, contando con la sabiduría del PCL en la voz firme del Vaticano, del Padre Renato como director de nuestro sector, de Ulysses como nuestra mirada artística, que ya me habían dado las direcciones precisas de lo que debería hacerse, a seguir.

Necesitábamos esperar a que llegaran al Brasil los artistas escogidos por nosotros. Todo iba a ser hecho en la semana de la JMJ por motivos de logística de los artistas… Y fue algo magnífico! Sencillos al extremo… no lo voy a olvidar.

En el estudio de grabación

Cuando cierro los ojos, recuerdo a cada uno grabando, probando sus tonos, grabando sus instrumentos, teniendo un registro de seguridad y de preparación para todo… Todo lo rezado y pensado por meses se estaba concretando. Yo enmudecía…

UN MOMENTO ÚNICO

Hubo un momento en el estudio en el que Matt Maher llegó con su sencillez impresionante y su determinación de hombre de Dios: él quiso registrar la dinámica exacta que él quería que tuviesen sus guitarras… él entró, cantó, grabó… y yo enmudecí más todavía. Ya no conseguía pensar ni en inglés, ni en español, ni en italiano, mucho menos en portugués… mi lengua era el silencio. Fue entonces que Martín tomo la batuta. Mi llanto era liberador… yo veía el miedo vencido y la gracia inmensa que llegaría a la vida de millones de personas a través de aquella canción. Yo no conseguí hablar con Matt… yo lo miraba y él me entendía. Yo lloraba discretamente cuando él cantaba. Martín traducía todo y era, como siempre, mi hermano mayor! Yo lloraba de alegría como lloro ahora al recordar… Dios hizo un milagro en mí en aquel momento y yo cedí: por primera vez bajé la guardia y deposité en los brazos de mi amigo Martín el mundo entero en forma de música que estaba bajo mi responsabilidad… y él entendió mi llanto perfectamente. Nunca me sentí tan bien comprendida… Dios me socorrió concretamente y sus brazos fueron los brazos de mi pequeño gigante-guerrero Martín Valverde.

En el estudio de grabación

Martín Valverde y Ziza Fernandes

Más fotos de la grabación

En aquella mañana y en aquella madrugada estaban representadas la nueva y la antigua generación de músicos católicos brasileros y mundiales: Missionário Shalom bendiciéndonos con esas voces lindas, “Receba a força” que llegaron para un nuevo tiempo en la Iglesia, Davidson, Morel, Ana Gabriela y Cristiano Pinheiro; nuestro roquero Guilherme de Sá de rodillas con nuestro amado Martín, entonando el “Gloria” al mundo entero; Eugenio Jorge, nuestra voz que trajo la historia del Brasil (…) cantando “Tão sublime Sacramento”; Marcelo Duarte y su donación secreta y humilde que solo Dios vió pero que hizo la diferencia para mí; Matt Maher y América entera en esa fuerza orante y poderosa diciéndonos “Lord, I need you”; Larissa Viana, nuestra niña y la pureza en forma de voz llevándonos el “Salve Regina”, Nazaré Araújo y su garra nordestina maravillosa con el mineiro Davidson Silva, recordándonos el nombre de la Razón de nuestra vida y nuestro cantar, “Jesus Christ you’re my life”; Olívia Ferreira y Léo Araújo llevando a Río de Janeiro entero en la belleza de sus voces y elevando las manos de todo el planeta para recibir al Santísimo; Maíra Jaber, mi joven guerrera carioca a quien insistí tanto que cantara “Meu Tudo” sola y no aceptó… Jamás olvidaré! Todos llevaban en sí millares de jóvenes de cada continente del planeta… el mundo entero estaba allí en forma de canción, para ser ofrendado a Dios en la adoración. Y yo? Una “Davizinha” asustada, queriendo que todo fuese de la forma más bella posible… La fidelidad al hermoso rostro de Dios me movía. Aún no logro asimilar que todo haya sido como fue.

 

Vigilia JMJ Rio 2013

Video de la Vigilia con el Papa Francisco

Ziza Fernandes cantando en la adoración junto a Maíra Jaber

Esta es la primera vez que consigo escribir un poco sobre la JMJ en mi vida, con la intención de dar gracias a Dios y también que ustedes puedan celebrar y comprender estas fotos de Carol Volpe y sean bendecidos conmigo a través de estas lágrimas que corrieron y esta vida que permanece cada vez más viva en mí… Dios sea alabado por todo!! Todo!!

Ziza Fernandes

 (Post original en portugués)

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