Reflexión del Evangelio de este domingo: “Vengan a mí”

0

 

Hno. Joemar  Hohmann, franciscano capuchino

Reflexión del Evangelio de este domingo 6 de julio: Mt 11, 25-30

Escuchamos palabras sumamente reconfortantes de Jesús: “Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”.

La lucha por la vida nos agobia y no es fácil para nadie, pues tenemos que sortear el pago de las cuentas, la educación de los hijos, los problemas de salud, los apuros para dialogar con la pareja, las macanas en el trabajo y, a veces, algunos chismes irritantes.

Además, están los problemas íntimos de cada uno, como ciertos traumas que llevamos desde hace muchos años y no conseguimos solucionar debidamente con perdón y reconciliación, los momentos de soledad que se repiten y, tal vez,  otros. Si no estamos atentos estas cosas pueden alejarnos del Señor, o darnos la ilusión de que no necesitamos acercarnos a Él, porque nos bastamos a nosotros mismos: loca autosuficiencia.

Hay que buscar la solución para todo esto y, en esta búsqueda, disponemos de caminos razonables y de caminos estúpidos.

Seguramente, de nada adelanta ahogarse en la bebida, pasar días y noches trabajando como buey alquilado, vomitar culebras y lagartos hacia propios y extraños, hundirse en la pereza, acostarse con gordas y flacas o comprar la mitad de un shopping.

La decisión más feliz es acercarse a Jesucristo y, con un corazón sincero, poner en su corazón los dramas que tenemos que vencer. Tenemos que aprender a dialogar con el Señor y buscar momentos de silencio para escucharlo.

Él es muy receptivo y sostiene: “Vengan a mí, todos”, y esto significa que nadie está excluido de su protección. Sin embargo, es claro también: “Vengan a mí”, es decir, no se alejen de mí, no se olviden de mí y no me cambien por cualquier internet, por cualquier rede social que, tal vez, más despista que une.

Asimismo, establece un criterio importante para poder recibir su consuelo, que es aprender de Él, que es paciente y humilde de corazón.

Cuando vamos al Señor y lo buscamos entendemos que hemos de ser más humildes, no debemos tener actitudes de supuesta superioridad en relación a los otros y no debemos expresar fría indiferencia.

Igualmente, tratemos de ser más pacientes y ejercitemos la virtud de la tolerancia, pues el Señor nos asegura que así  encontraremos alivio para nuestras ansiedades.

La invitación de Cristo “vengan a mí” se repite especialmente a cada domingo, cuando tenemos la feliz oportunidad de ir hacia Él, de encontrarlo en la Misa y de recibirlo a través de una comunión bien hecha. El Señor viene a nosotros, ahora, nosotros tenemos que ir hacia Él.

Paz y bien.

 

Share.